Sus efectos benéficos son infinitos para el bebé, la madre y las relaciones familiares. La lactancia permite describir un mundo de nuevas sensaciones, de ahí que erradicar falsos prejuicios sea el primer paso.

Mito 1 : Amamantar frecuentemente al niño reduce la producción de leche, ocasiona un reflejo de eyección débil y el fracaso de la lactancia.
Realidad: La cantidad de leche que una madre produce llega a su punto óptimo cuando se le permite al niño sano amamantar tantas veces como lo necesite. El reflejo de eyección de la leche opera más fuertemente en presencia de un buen suministro de leche, que normalmente ocurre cuando se alimenta al niño a demanda.

Mito 2: Tengo leche aguada
Realidad: Esta es una de las frases mas escuchadas, que lleva a muchas madres a dar complemento para alimentar al bebé. Las mujeres que dicen esto han observado la leche que sale al apretar el pecho antes de dar a mamar al bebé. Pero ignoran que la primera leche es aguada, así como suelen ignorar que tienen una segunda leche que es espesa. Algunas mujeres creen que pueden tener una calidad de leche inferior a la de  otras.

Mito 3: Los niños obtienen toda la leche que necesitan durante los primeros minutos de succionar.
Realidad: Aunque muchos bebés mayores pueden tomar la mayor parte de su leche en los primeros cinco a diez minutos, esto no es generalizado en todos los niños. Los recién nacidos, que apenas están aprendiendo a succionar, no siempre son tan rápidos y, a menudo, requieren mucho mas tiempo para comer. Poder mamar también depende del reflejo de subida de la leche materna. Aunque a muchas madres les sube la leche casi inmediatamente, a otras no les sucede igual. En algunas mujeres, la subida de leche es escalonada, tiene lugar varias veces durante una sola toma. En vez de adivinar, es mejor permitir que el niño succione hasta que muestre señales de satisfacción, tales como soltarse él solo o tener  los brazos y las manos relajados.

Mito 4: Las madres lactantes deben espaciar las tomas para que puedan llenársele los senos.
Realidad: Cada pareja madre e hijo es única y diferente. El cuerpo de una madre lactante siempre está produciendo leche. Sus senos funcionan en parte como depósitos de reserva, algunos con mayor capacidad que otros. Cuanto más vacío esté el pecho,  mas lenta será la producción de leche. Si una madre espera sistemáticamente a que se llenen los pechos antes de amamantar, su cuerpo puede recibir el mensaje de que está elaborando demasiada leche y, por tanto, reducir la producción.

Mito5:  Lactar va a afectar el aspecto de mis senos
Realidad: Si el aspecto de los senos cambia, no es necesariamente por la decisión de lactar. La falta de uso de brasier, el aumento excesivo de peso durante el embarazo, los genes y la edad, son algunos de los factores que afectan su aspecto. Es importante anotar que la piel de lo senos comienza a estirarse naturalmente durante el embarazo según se preparan para lactar. Aunque una madre decida no amamantar a su hijo, los senos van a crecer.

Mito 6: Lo que determina cuánto tiempo aguanta un niño entre dos tomas es la cantidad de leche que el niño consume, no si es la leche materna o de fórmula.
Realidad: Los niños amamantados vacían el estómago más rápidamente que los niños alimentados con biberón, aproximadamente en 1,5 horas en vez de hasta 4 horas. Esto se debe al tamaño mucho menor de las moléculas de las proteínas que forman parte de la leche materna. Aunque la cantidad de leche que se consume es uno de los factores que determinan la frecuencia de tomas, el tipo de leche es de igual importancia.

Mito 7: Nunca despierte al niño que duerme
Realidad: Aunque es verdad que la mayoría de los niños indican cuándo tienen hambre, es posible que los recién nacidos no se despierten tan a menudo como lo necesitan, por lo tanto hay que despertarlos si fuera necesario  para que coman por lo menos cada 3 horas.

Mito 8: El metabolismo del niño se encuentra desorganizado al nacer y requiere que se le imponga una rutina u horario para ayudar a resolver esta desorganización.
Realidad: Los niños nacen programados para comer, dormir y tener períodos de vigilia. No es un comportamiento desorganizado, sino un reflejo de las necesidades únicas de cada recién nacido. Con el transcurso del tiempo los bebés se adaptan gradualmente al ritmo de la vida de su nuevo ambiente sin precisar ayuda.

Mito 9: Las madres lactantes deben usar siempre ambos pechos en cada toma
Realidad: Es mucho mas importante que el niño termine de tomar del primer lado antes de ofrecer el segundo, aunque esto signifique que rechace el segundo lado durante esa toma. La última leche (que contiene más calorías) se obtiene gradualmente conforme se va vaciando el pecho. Para algunos niños, si se les cambia el lado de forma prematura, se llenarán de la leche primera, mas baja en calorías, en vez de obtener el equilibrio  natural entre la primera leche y segunda. Como resultado, el niño no satisfará y perderá peso. Durante  las primeras semanas, muchas madres ofrecen ambos pechos en cada toma para ayudar a establecer el suministro de leche.

Mito 10: Si un niño no aumenta de peso, es posible que la leche de su madre sea de baja calidad.
Realidad: Los estudios demuestran que aun las mujeres desnutridas son capaces de producir leche de suficiente calidad y cantidad para suplir las necesidades de crecimiento del niño. En la mayoría de los casos, el escaso peso se debe al consumo insuficiente de la leche materna o a un problema orgánico del niño.

Mito 11: Cuando una mujer tiene escasez de leche, generalmente se debe al estrés, la fatiga o el bajo consumo alimentario y de líquidos.
Realidad: Las causas mas comunes de leche escasa son tomas infrecuentes o problemas con el afianzamiento y postura del bebé al mamar. Ambos problemas se deben en general a información incorrecta que recibe la madre lactante. Los problemas de succión del niño también pueden afectar en forma negativa a la cantidad de leche que produce la madre. El estrés, la fatiga o la mala nutrición rara vez son causas de baja producción de leche.

Mito 12: Una madre debe tomar leche para producir leche
Realidad: Una dieta saludable de verduras, frutas, cereales y proteínas es todo lo que una madre necesita para nutrirse adecuadamente y producir leche. El calcio se puede obtener de una gran variedad de fuentes no relacionadas con los lácteos, como las verduras verdes, semilla, frutos secos y pescados como sardina. Ningún otro mamífero toma leche para producir leche.

Mito 13: El hecho de que sea el niño quien dirija su alimentación (con la lactancia a demanda) tiene un efecto negativo sobre la relación de pareja.
Realidad: Los padres maduros se dan cuenta de que las necesidades del recién nacido son muy intensas, pero que también disminuyen con el tiempo. De hecho, el trabajo de equipo que se realiza al cuidar de un recién nacido puede unir a la pareja conforme aprenden a ser padres juntos.

Mito 14: Algunos niños son alérgicos a la leche materna
Realidad: La leche materna es la sustancia mas natural y fisiológica que el niño puede ingerir. Si el bebé muestra señas de sensibilidad relacionadas con la alimentación, en general se deben a alguna proteína ajena que ha logrado entrar en la leche materna, y no a la leche materna en sí. Esto se remedia fácilmente eliminando el alimento ofensivo de la dieta materna durante un tiempo.

Mito 15:  La lactancia demasiado frecuente causa obesidad cuando el niño crece.
Realidad: Los estudios científicos demuestran que los niños amamantados que autocontrolan sus patrones alimentarios y la cantidad que ingieren tienden a consumir la cantidad de leche adecuada para su propio cuerpo. Es la alimentación con biberón y la introducción precoz de alimentos complementarios la causa de que se vean afectados de obesidad al crecer, no la lactancia natural.

LA POSICIÓN INDICADA

Sentada clásica
: es la posición mas frecuente, antes de darle pecho al bebé, la madre debe de estar relajada.

â€Â¢ Ponga una o dos almohadas en su regazo para apoyar al bebé.
â€Â¢ Ponga la cabeza del bebé en el recodo de su brazo.
â€Â¢ Asegúrese de que su bebé esté hacia usted, pecho a pecho, a la altura de los senos.
A. Sostenga su seno con la mano en una posición de L o C, el pulgar por encima del seno, los demás dedos debajo, lejos de la areola.
B. Hágale cosquillas al labio inferior de su bebé hasta que abra mucho la boca, y entonces rápidamente empújelo hacia su pecho. Sea paciente. Esto puede tomar tiempo.
C. Asegúrese de que los labios del bebé estén detrás del pezón, rodeando la areola.
D. La punta de la nariz de su bebé debe estar tocando su pecho.

Fuente: Nora López C. Director de Lactar

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