Tal vez, como todos los padres, cuando un hijo tiene una gripa, fiebre o diarrea se va al botiquín y se toma una de esas drogas sin prescripción que se creen curalotodo.

Sin embargo, muchas veces se cometen errores sin querer haciendo más daño que beneficio.

El primer error es pensar que las drogas que  pueden comprarse sin prescripción son inocuas. Son compuestos químicos y por lo tanto debe manipularse con cuidado, en el caso correcto y en la dosis apropiada. Antes de automedicarse o automedicar al pequeño, es importante conocer los errores frecuentes que se pueden cometer:

1. Una cuchara pequeña de la cocina mide la dosis correcta. Hay infinidad de diseños de cubiertos y los tamaños son demasiado variables para ser confiables. Se corre el riesgo de dar una dosis demasiado alta, lo que puede ser peligroso para el niño, o una dosis demasiado pequeña, que no será efectiva. Lo más recomendable es utilizar los dispensadores que vienen con cada medicamento o comprar un cucharilla o un medidor pediátrico que esté diseñado para ese efecto específico.

2. No seguir la instrucción de agitar antes de usar que viene en la etiqueta. Esta recomendación tiene una razón de ser bastante seria y es dispersar los componentes de la droga. Si no se hace, los dos tercios iniciales del frasco tendrán poca cantidad de ingrediente activo, y el tercio final estará tan concentrado que puede ser peligroso para el pequeño.

3. No comenzar medicamentos con el primer estornudo. Dar medicamentos sin prescripción, al primer síntoma, puede llegar a enmascarar alguna enfermedad que amerite consulta médica. El tratamiento sintomático es el generalmente recomendado para afecciones virales, las cuales son autolimitadas ( es decir que se resuelven espontáneamente).
Las infecciones respiratorias en niños generalmente son virales y autolimitadas, deben manejarse sintomáticamente de acuerdo con las instrucciones del médico de familia o tratante del niño. Si el niño no responde adecuadamente se debe de llevar a revisión médica.

4. Escoger la fórmula equivocada. Las drogas pediátricas vienen en presentaciones y concentraciones diferentes. Si se confunde puede dosificar incorrectamente al niño. Siempre se debe revisar la dosis sugerida en las etiquetas, que se basan en la edad y el peso del infante.

5. Usar antidiarreicos en bebés. Su efecto puede ser tan fuerte que los lleve a un estreñimiento. Por otro lado, la diarrea tiene la función de sacar rápidamente las toxinas del organismo del pequeño y si la detiene, detiene el proceso de evacuación normal. Lo que se recomienda es mantener bien hidratado al bebé con suero pediátrico y luego ayudar a controlar la diarrea con alimentos blandos y de fácil digestión como arroz hervido o puré de papas. Si la diarrea es persistente se recomienda consultar al médico.

6. Utilizar droga sin fijarse en la fecha de vencimiento. Algunas drogas expiran más rápido que otras y después de su fecha de vencimiento puede ser más potente o menos, o sus características químicas pueden haber cambiado. Para no correr riesgos, es importante revisar la fecha de vencimientos de los medicamentos del botiquín cada tres meses y botar los que estén vencidos o se tenga duda de su fecha de expiración.

7. Darle al niño un descongestionante antes de dormir. Algunos descongestionantes tienen ingredientes que pueden alterar al niño, ponerlo hiperactivo o irritado, impidiéndole dormir. Se debe recurrir a mecanismos diferentes como un baño de agua tibia o vaporizaciones,  que le ayudarán a respirar mejor sin efectos secundarios y sin alterar la salud del pequeño.

8. Guardar los medicamentos en recipientes diferentes a los originales. Los medicamentos nunca debe ser trasladados de envase. Si el recipiente no está adecuadamente marcado y con la dosis sugerida, pueden cometerse fácilmente errores. Por otro lado, los envases están diseñados para mantener el compuesto químico protegido de factores ambientales que puedan cambiar las características químicas o físicas como son la luz, la temperatura o la humedad.

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