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La alimentación con leche materna es el mejor regalo de bienvenida que una mamá puede dar al hijo que acaba de llegar, sin embargo, la desinformación sobre el tema suele llevar a cometer errores que pueden conducir al fracaso en este intento de amor. Estas son las principales preguntas que surgen a la hora de amamantar a un recién nacido.



Mitos y Verdades


Me han dicho que alimentar al bebé del pecho duele muchísimo, ¿es eso cierto?

No. El dolor en el pecho que algunas mamás sienten es a causa de una mala técnica al alimentar el bebé.
Si se sigue la técnica adecuada no tiene por qué existir ningún tipo de dolor. Seguir la técnica implica prepararse para la lactancia, asearse correctamente el pezón, poner al niño a comer en la posición óptima, cuidar la postura y, por encima de todo, estar convencida y satisfecha de estar haciendo lo mejor por su hijo.
Después del parto se presentan contracciones naturales del útero para reacomodarse. La recomendación que se hace a las madres después del parto es que se masajeen los pezones para que el útero vuelva a su tamaño y posición originales más pronto. El otro problema con el dolor tiene que ver con la succión del bebé. Si este no se pone de la manera adecuada, con seguridad dolerá. El bebé debe tener dentro de su boca toda la areola, si sólo se le introduce el pezón, con seguridad la presión sobre esa sensible piel dolerá.

¿En qué momento debo ofrecer el pecho al niño por primera vez?

Lo ideal es dárselo al bebé en cuanto nace, incluso antes de cortar el cordón umbilical. Esto le ayuda a la mamá a terminar el alumbramiento y ofrece al recién nacido la oportunidad de ingerir las calorías que requiere; además el bebé se tranquiliza con los latidos del corazón de su mamá. Los niños al nacer tienen una fase activa que dura aproximadamente cinco horas, durante la cual debe tomar las calorías necesarias para pasar a dormir dos o tres horas. Las familias deben ser vigilantes y hacer la solicitud de que pongan al recién nacido al pecho lo más pronto posible y de que se evite ofrecerle biberón si no se hace necesario.


¿Qué hacer si la leche no baja?

La producción de alimento en las madres no es un asunto exclusivamente hormonal, la estimulación desempeña el papel más importante. Si al bebé no se le pone a succionar desde el primer momento, sino que se le da biberón mientras la leche baja, el resultado será un niño sin alimentación materna, porque entregar el niño al biberón es cerrar las posibilidades de producción de leche.

¿Cómo estimular la producción de leche?

La condición sicológica de la madre es uno de los factores que más influye en la lactancia feliz. Debe ponerse al bebé a succionar cada vez que sea posible, hacerse masajes en el pezón y el pecho, especialmente alrededor del pezón y cerca de la axila, donde se ubican los acinos, lugar en el que se concentra la leche. En los espacios entre una mamada y otra, la madre puede extraerse la leche que tenga acumulada. Esto cumple una doble función. Por un lado, permite tener alimento almacenado para cuando la madre no esté presente, y por el otro, estimula la producción de leche. Mientras más leche salga del pecho, más leche se producirá.


Dicen que los pezones se resquebrajan y que incluso pueden sangrar
¿Qué hacer para evitarlo?

Si se siguen todos los parámetros, no tiene por qué haber dolor en la lactancia. Por eso, para evitar que la piel del pecho se reseque, es fundamental limpiarse muy bien; la areola y el pezón antes y después de cada mamada. Esta limpieza se hace con la propia leche, que es estéril, y que lubrica la piel y aromatiza el seno para llamar la atención del bebé. Una vez aseado con la leche, debe dejarse secar al aire, no utilizar toallas o algodones que pueden irritar la piel. Nunca debe usarse jabón, trapo o toalla, ni permitir que el pezón permanezca húmedo después de alimentar.


Yo deseaba alimentar a mi hijo, pero nunca le gustó el pecho, prefirió la leche de fórmula, ¿por qué?

El problema es permitirle elegir. Los bebés no son tontos, y si es necesario escoger entre un pecho al que tiene que succionar con fuerza, y un chupo de un tetero que sin hacer el mínimo esfuerzo les produce saciedad en un momento, con seguridad preferirá esta segunda opción. El bebé no prefirió la leche de fórmula, él lo que prefirió fue la ley del menor esfuerzo.


¿Cuántas veces al día debe alimentarse al bebé con leche materna?

Cada que el niño lo pida, es decir, a libre demanda. No hay que tener miedo de malcriar al niño ofreciéndole comida cada que lo pida, hasta los tres meses lo hacen por necesidad. Cada organismo tiene su propio ritmo y es a éste a lo que responde la libre demanda. Sólo en los casos en que los bebés nacen demasiado grandes o en los que son muy dormilones y perezosos, es importante ofrecerles alimento cada tres horas, para evitar una baja de azúcar.


Pero si el bebé queda con hambre, ¿puedo darle biberón?

Si la técnica es adecuada, el bebé no tiene por qué quedar con hambre. El niño debe vaciar completamente el seno antes de ofrecerle el otro, es errónea la teoría de que debe darse cinco minutos de cada seno. Cada sesión de alimento al seno consta de dos partes. Lo primero que sale es agua, que contiene además las defensas, los minerales, las vitaminas y las proteínas; la segunda parte es grasa, que es lo que produce saciedad. Si antes de llegar a esta fase, al niño se le retira el seno para ofrecerle el otro, allí arrancará de nuevo con agua y posiblemente estaráí muy pronto sentirá hambre, a pesar de estar bien alimentado. Cada sesión de alimentación debe durar aproximadamente 20 minutos, tiempo en el que alcanzan a vaciar el seno. La siguiente sesión debe empezar con el que se terminó, para vaciarlo.


Para la sed del bebé, ¿le doy agua hervida con azúcar?

No. Si el niño; está alimentándose con leche materna a libre demanda, no necesita ningún complemento hasta llegar a los cuatro o seis meses. La leche materna contiene todo el líquido y los nutrientes que el bebé requiere para tener su organismo balanceado, con ofrecer otras cosas, como agua en biberón, lo único que se logra es, por un lado, que encuentre que es más fácil tomar en mamila, y por el otro, que sienta saciedad con un producto que no tiene todos los nutrientes adecuados.


¿Cómo lograr que el bebé no se ahogue cuando se está alimentando con leche materna?

El principio fundamental es que los niños NO se ahogan cuando se les está alimentando del seno, porque su organismo está fisiológicamente preparado para ello. La leche sale del pezón no por uno, sino por muchos huecos milimétricos, y en diferentes direcciones, a manera de spray, que se dirige al paladar, no a la garganta. Algunas madres pinzan el seno para que la nariz del niño no se tape, esto, además de innecesario, puede obstruir la salida adecuada de la leche.


¿Hasta qué edad debe alimentarse a un niño al pecho?

Desde el sexto mes la leche empieza a perder características, momento en que se requiere refuerzo nutricional con otros alimentos. Sin embargo, debe mantenerse la lactancia hasta el año de vida, por el apoyo psicológico que significa para el bebé.


¿Cuánto tiempo puede guardarse la leche extraída del seno materno?

En la nevera, 24 horas; en el congelador hasta tres meses. Cuando sale de la nevera, debe calentarse al baño María (nunca en microondas), hasta que tenga una temperatura aceptable para el bebé. La del refrigerador debe descongelarse de manera natural, dejándola afuera hasta que esté líquida, para que conserve todas sus propiedades alimenticias.
Esta leche almacenada es preferible que no se suministre con biberón, para evitar el riesgo de hacer que el niño se vuelva perezoso. Puede dársele al bebé sentado con una cuchara pequeña adecuadamente esterilizada.

¿Puedo ofrecer alimento al bebé acostada?

Independiente de si se encuentra sentada o acostada, lo importante es, para la madre, mantener la columna recta y estar cómoda; y para el bebé, que no se halle completamente acostado, sino con la cabeza inclinada hacia arriba, para evitar problemas de otitis, ya que todavía no ha culminado el desarrollo del oído interno, y pueden irse los líquidos a esta zona si come en posición totalmente acostada.


La técnica adecuada

1. Lave el pezón, la areola y el seno con agua limpia y leche materna, nunca con jabón o paños húmedos.
2. Busque un lugar íntimo y silencioso.
3. Cuente con su pareja, preparen juntos el momento.
4. Siéntese o acuéstese en una posición cómoda para su espalda y acomode al niño a esa postura.
5. Desnude su torso y desnude al niño; el contacto piel a piel proporciona alimento emocional.
6. Ofrezca el pecho de la manera adecuada: que el pezón y la areola queden dentro de la boca del niño.
7. Disfrute el momento. Evite el teléfono, la televisión y las discusiones; aproveche para expresarle al bebé cuánto lo ama.
8. Permita que el bebé succione hasta que sienta que el seno está vacío, sólo ahí ofrézcale el otro pecho.
9. Después de veinte minutos retire y asee al bebé.
10. Limpie de nuevo el pezón y déjelo al aire hasta que esté completamente seco, no utilice ni toallas ni algodón.
11. Durante el tiempo que no esté alimentando, hágase masajes en el pezón y el seno.
12. Extraiga la leche que produzca y congélela o llévela a la nevera.


Lo que se gana cuando se alimenta un niño al seno:

Para la madre

La producción de leche consume calorías en el organismo, lo que le ayuda a perder los kilos ganados durante el embarazo.
La obliga a tomarse un descanso cada que el bebé requiere alimento, y el descanso es fundamental para recuperarse en el posparto.
Reduce el esfuerzo, porque no tiene que estar lavando y esterilizando biberones.
Es la forma más económica de alimentar al bebé. La leche materna es gratuita y el bebe estará más sano. Al estar más sano, se reducen los gastos médicos.
La relaxina es una hormona que la madre segrega en el tiempo de lactancia, es un tranquilizante natural que la llena de un sentimiento de calma y bienestar cuando amamanta.
Evita complicaciones en la alimentación nocturna, porque no es necesario hacer ninguna preparación.
Lactar estimula las contracciones que ayudan a que el útero vuelva a su tamaño original.


Darle el sí a la lactancia

Los beneficios de la lactancia materna tocan las esferas emocionales, de la salud, económicas y nutricionales.


Para el bebé

Cerca de 80% de las células de la leche materna son macrófagas, esto es, que matan las bacterias, los hongos y los virus; lo que protege al bebé de múltiples enfermedades.
Las madres producen anticuerpos contra las enfermedades que están en el ambiente en el que habita, y los transmite al bebé a través de la leche.
Crea un lazo de unión entre la madre y el bebé.
Ningún bebé es alérgico a la leche de su madre.
El ejercicio de succionar ayuda al adecuado desarrollo de la mandíbula.
La leche humana contiene la medida adecuada de ácidos grasos, lactosa, agua y aminoácidos, para la digestión humana, el desarrollo del cerebro y el crecimiento.
La leche materna contiene por lo menos cien ingredientes que no pueden reproducirse en las de fórmula.
El Lactobacillus bifidus, bacteria benéfica que previene el desarrollo de otras bacterias peligrosas para el organismo, habita en gran cantidad en el tracto digestivo de los bebés alimentados al pecho.
El contacto piel a piel proporciona sensación de seguridad al bebé

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