Independiente de si llevas uno o 1.000 intentos, mantente firme en tu propósito de alejarte del cigarrillo. ¿Sabías que para apagar las ganas de fumar, lo primero que debes hacer es quitarte el “humo” que te impide ver tu meta con claridad?

Aprende a despejar tu camino por medio de la siguiente historia:

 

Juan Carlos y Catalina, desde hace 5 años, son compañeros de trabajo y acaban de tomar la decisión más importante de la vida: dejar de fumar. Lo que ellos no saben es que muy pronto tomarán rutas opuestas.

Catalina casi no espera llegar a su casa para contarle los planes a la familia y, fruto de ello, su esposo le cambió el último cigarrillo por una rosa. Mientras tanto, Juan guardó su deseo y con gran ansiedad mantuvo su rutina de fumar antes de dormir, con la promesa de que nunca más lo haría.

En la mañana siguiente, Juan, con nervios, apartó los cigarrillos de su vista mientras se tomaba su acostumbrado café. No le supo igual, pues siempre lo había acompañado con una bocanada de humo. Aún así mantuvo su propósito, aunque esto le generaba malestar.

Por su parte, Catalina prefirió cambiar su hábito de observar el amanecer desde el balcón, debido a que solía hacerlo fumando. Esta vez, decidió contemplar un rato a sus hijos, calmando así su ansiedad.

Durante la jornada laboral, nuestros dos personajes lograron controlar sus deseos. Sin embargo, al salir, Catalina le pidió a una amiga que la acompañara a hacer deporte para calmar el estrés. Juan, que estaba en las mismas, buscó refugio en un bar del que salió angustiado al haberse encontrado con varios fumadores.

Transcurridos dos meses, Catalina se ha mantenido firme en su objetivo y aunque todavía siente la tentación, cada vez asocia más sus recuerdos de fumadora con un sabor amargo en su boca.

Juan, hay que decirlo, redujo su consumo pero cada día siente que será muy difícil dejarlo del todo. En las noches llega con tal ansiedad que ve como un premio el fumar antes de dormir. Además, algunas veces, se permite celebrar sus logros con un cigarrillo.

Moraleja del ex fumador
En esta historia podemos identificar que, independiente del método que utilices, para dejar de fumar debes acompañarlo con decisiones como:

• Contarle a tu familia y amigos para que sean tu red de apoyo.

• Cambiar por un tiempo las rutinas que sueles asociar al consumo de cigarrillo, por ejemplo, reemplazar el licor por jugo o agua.

• Tratar de pasar más tiempo con personas que no fuman.

• Ser consciente de las reacciones de angustia, estrés, nervios, ira… que puedes experimentar durante la etapa de desapego, además de aprenderlas a regular.

• Encontrar actividades que te generen placer y te aporten un estilo de vida saludable, como hacer ejercicio, bailar o disfrutar de momentos de intimidad con la pareja.

• Consumir abundante agua, frutas y verduras diuréticas como pera, manzana, tomate, cebolla, lechuga…, que te ayuden a eliminar las toxinas acumuladas.

 

Tres preguntas clave
1. ¿Qué te hace antojar de un cigarrillo?
2. ¿Qué sentimientos te genera fumar?
3. ¿Cuáles son los comportamientos propios o de otros que te impulsan a fumar?

Las respuestas te darán pistas sobre los pasos a seguir.