“Que mi bebé quede lleno, pero también bien alimentado” es un pensamiento frecuente entre las madres lactantes que va acompañado de una duda, ¿será qué mi leche materna sí es de buena calidad? Resuelve esta duda a través de los siguientes mitos.

Mito # 1

La lactancia materna produce sed en los bebés, por eso hay que estarles dando agua.

Realidad

La leche materna tiene la propiedad de variar según el clima donde se encuentre la mamá, si es en tierra caliente será más liquida, si es en lugares fríos será más espesa. Está diseñada para satisfacer las necesidades de cada bebé. Si se les da agua, lo que se está haciendo es ocupándoles el estomago e impidiendo que tomen la cantidad de leche materna que en realidad necesitan.

Mito # 2

El calostro (la leche que la madre produce durante los tres primeros días después del parto) debería ser desechado porque es sucio y antihigiénico.

Realidad

El calostro es un alimento muy necesario para los bebés, debido a que contiene una cantidad importante de nutrientes y elementos que fortalecen el sistema de defensas de los recién nacidos. Es como una vacuna.

Mito # 3

El calostro es amarillo porque ha permanecido mucho tiempo en el pecho y por eso está podrido.

Realidad

El color amarillo corresponde a los beta carotenos (una sustancia que previene muchas enfermedades). Además, el calostro contiene proteínas, vitaminas y es altamente nutritivo.

Mito # 4

El bebé solo debe succionar en el momento que salga leche blanca.

Realidad

La lactancia materna debe comenzar en el tiempo más próximo después del parto. No se debe esperar a que baje la leche blanca para amamantar.

Mito # 5

La mamá se debe privar de muchos alimentos para que la leche sea agradable para el niño.

Realidad

La mamá debe seguir una alimentación balanceada que le aporte tanto a la producción de la leche como a la recuperación de su estado de salud. Una recomendación importante será aumentar el consumo de líquidos, evitando las bebidas alcohólicas.

Fuentes: Unicef y Programa Bebé Canguro de EPS SURA